
Nuestro rol como visitantes en Torres del Paine
Una invitación a reflexionar sobre cómo vivimos la observación de fauna silvestre en Patagonia. Nuestras responsabilidades como visitantes, la importancia del respeto por el entorno y cómo las buenas prácticas pueden transformar cada encuentro en una experiencia más auténtica, consciente y memorable.
Carolina Suazo Llanos
2 min leer
¿Qué significa realmente observar fauna silvestre?
Para nosotros, significa aceptar una idea muy simple. Aquí nosotros somos la visita.
Cuando entramos al territorio de un puma, de un zorro o de un guanaco, estamos entrando a un espacio que ya tenía sus propias reglas mucho antes de que llegáramos con cámaras, binoculares o vehículos.
Y ahí aparece la primera reflexión importante.
¿Queremos ver fauna… o queremos conectar con ella?
Porque no es lo mismo. A veces, sin darnos cuenta, podemos transformar la experiencia en una búsqueda apurada por “ver algo”. Pero los encuentros más especiales ocurren cuando bajamos el ritmo, observamos con calma y dejamos que la naturaleza siga siendo naturaleza.
Entonces… ¿Cómo podemos disfrutar sin alterar?
Muchas veces son pequeños gestos.
Hablar bajo.
Moverse lentamente.
Evitar rodear animales.
No acercarnos más de lo necesario.
No bajar del vehículo cuando no corresponde.
No intentar llamar la atención de la fauna.
Parece simple, pero cambia completamente la experiencia.
Porque cuando un animal se siente tranquilo, continúa comportándose de manera natural. Y ahí aparecen las escenas más auténticas. Una madre con sus crías, un puma descansando, un zorro cazando…
¿Qué pasa cuando hacemos las cosas bien?
La experiencia cambia por completo.
La naturaleza se vuelve auténtica. Los encuentros se sienten reales. La fauna permanece tranquila. Y nosotros dejamos de ser una interrupción para convertirnos simplemente en observadores.
Con el tiempo entendimos algo importante. Los mejores avistamientos no siempre son los más cercanos. Muchas veces son los que nos hacen sentir pequeños, presentes y agradecidos de estar ahí.
¿Y qué rol tiene cada visitante?
Uno enorme.
Cada persona que visita este territorio ayuda a definir cómo será la relación entre humanos y fauna en el futuro. Las buenas prácticas no dependen solo de guías o parques. Dependen de todos nosotros.
Por eso siempre invitamos a quienes nos acompañan a observar con paciencia, escuchar más de lo que hablamos y recordar que no estamos entrando a un zoológico ni a una escena preparada.
Estamos entrando a un territorio vivo.
Entonces… ¿Cómo queremos pasar por aquí?
Esa quizás es la pregunta más importante.
¿Queremos simplemente llevarnos una fotografía?
¿O queremos vivir una experiencia que también cuide aquello que vinimos a admirar?
Para nosotros, el verdadero privilegio no es solo ver fauna silvestre.
Es poder hacerlo sin cambiarla.




